Siempre es triste la noticia de una muerte, más si es alguien conocido, amigo, familia… etc, no estamos preparados para enfrentarnos a algo que, por otro lado, todos tendremos que pasar antes o después, pero hoy ha muerto Stephen Hawking, como podéis suponer no soy familiar, ni amigo ni conocido de este señor, soy, igual muchos millones de personas, un simple seguidor / admirador y, como esos millones de personas, estoy triste.

Hoy es 14 de Marzo (en formato ingles 03-14), es el día de Pi y fecha de nacimiento de Einstein, como no creo demasiado en las cosas conspiranoicas, supongo que es hoy el día de su muerte, aunque ya hay quien defiende que lleva días muerto pero que lo han dicho hoy por se la fecha que es. En fín, no se que podría ganar nadie en una coincidencia de este tipo pero ya saben, “hay gente pa todo”.

Como decía, estoy triste, pero no con ese vacío por la perdida de un genio, que nos ha regalado 50 años mas de los esperados, como maestro jugador consiguiendo vida extra tras vida extra, sino por lo que tiene de perdida global, con Hawking caminábamos en una dirección tras un faro, teníamos la convicción de que era el camino correcto, pero de repente hemos perdido la referencia, ahora estamos solos.

Por supuesto que sería una estupidez decir que no nos quedan grandes mentes, claro que las hay, muchas y muy brillantes, pero para muchos, hablar de Astrofísica o Cosmología era una quimera hace unos cuantos años ya, pensar que en algún momento pudiéramos tener una idea aproximada de lo que esta gente hace o dice nos sonaba a vulgar sueño hasta que conocimos a Hawking, como antes a Sagan, creo que fue en uno de sus libros donde me interesé por primera vez por un “cono de luz”, donde empecé a valorar la magnitud de un agujero negro o donde me pareció intuir que no eran indestructibles… no es que ahora sepa mucho sobre eso, es cierto, pero su forma de explicar las cosas conseguía al menos dos cosas:

  1. Que sientas que no eres tan inútil, que puedes llegar a entender según quien te lo cuente.
  2. Que, de repente, te interese todo lo que nos rodea y te preocupes un poco mas por investigar cosas interesantes, que nada es imposible salvo si no se intenta.

Con 21 años se le diagnosticó ELA y prácticamente se le condenó a dos años de sufrimiento hasta su muerte, sin embargo decidió seguir con su vida mientras pudiera y aportar todo lo que consiguiera en ese tiempo, el resultado ya lo conocemos, 50 años de un brillo difícil de igualar, cambio en la forma en que entendemos el universo (de repente empezamos a creer que tuvo un comienzo), conocemos la radiación de Hawking y muchas cosas más, pero sobre todo aportó  ganas de aprender y de no rendirse, enseño una manera de contar las cosas para llegar a mucha gente e hizo aparecer en esa gente la necesidad de aprender, el interés por la ciencia y las ganas de charlar sobre ella y compartir lo aprendido siempre que haya ocasión.

Por esos 50 años que vivió de prestado es un día triste, pero de reconocimiento y de celebración por todo aquello que tuvo tiempo de regalarnos, ahora debemos seguir sus enseñanzas desentrañando los próximos pasos del camino, ahora que estamos solos.

Que el universo completo te mantenga entretenido.

Javier Fernández Piñeiro